Nuestra historia
Nuestra Historia: El Camino de los Cuatro Horneros

Nuestra historia no empezó en un laboratorio industrial ni en una oficina comercial. Empezó hace casi 30 años, con dos bebés en brazos y el deseo profundo de emprender en familia sin perdernos ni un solo segundo de la crianza de nuestros hijos.
Desde aquellos primeros años saliendo a vender leche y quesos casa por casa, hasta la fabricación artesanal de alfajores y galletitas, siempre supimos que nuestro camino era el de la autogestión y el esfuerzo compartido. Con el tiempo, ese impulso nos llevó a crear "Juegos y juguetes El Tobogán", convirtiéndonos en los únicos en Latinoamérica en producir juegos adaptados en tinta y braille para niños y adultos ciegos, llegando incluso a fabricar más de 15.000 etiquetas de medicamentos accesibles para el laboratorio provincial de Río Negro (PROZOME).
Como a todo emprendedor a pulmón, las cosas nunca nos fueron fáciles. Las ayudas estatales para tecnificarnos o conseguir maquinaria que eficientizara nuestra producción nunca llegaron. Pero si algo aprendimos en este viaje de tres décadas, es que los límites solo agudizan el ingenio y fortalecen la resiliencia.
El día que la dificultad nos marcó el rumbo


En 2013 nos mudamos de Carmen de Patagones a Bahía Blanca. Para 2016 logramos comprar nuestro terreno, pero, para variar, no teníamos el dinero para comprar los materiales tradicionales y construir nuestra casa.
Investigando opciones alternativas, llegué a la bioconstrucción sustentable en barro. Cuando le propuse a mi esposo la idea de hacernos una casa de barro, esperando que me sacara corriendo, su respuesta me devolvió la confianza: "Y sí, si mi abuela tenía su casa de barro y era fresquita en verano y calentita en invierno".
Sin saber absolutamente nada de construcción, fuimos a un arquitecto para hacer los planos y el cálculo de carga del techo, y pusimos manos a la obra. Los cuatro: mi marido, mis dos hijos y yo, empezamos a levantar las paredes con nuestras propias manos, amasando la tierra y encastrando las maderas. Al vernos trabajar día y noche, nuestros conocidos y vecinos empezaron a llamarnos con un apodo que nos marcaría para siempre: "Los Horneros".
Y fue en ese barro donde entramos a otro mundo.
Del Barro al Laboratorio: Alquimia y Cosmética Natural



Mientras revocábamos las paredes de nuestra casa, descubrimos la cosmética natural. Al mismo tiempo, nos dimos cuenta de que la forma en que nos alimentábamos desde hacía años se llamaba alimentación sustentable y saludable. Descubrimos que nuestra huerta familiar —esa que hacíamos tal como me la enseñaron mis padres desde chica, y a mi marido mis suegros— se llamaba agroecología.
Entendimos cómo hacer el aprovechamiento absoluto y consciente de cada recurso. Diseñamos filtros de aguas grises naturales, aprendimos a calefaccionarnos con estufas de masa térmica y construimos nuestro propio horno de barro.
Hoy, Alma de Hornero es mucho más que vinagres, aderezos e hidromieles. Desarrollamos una línea premium con más de 50 productos de cosmética natural elaborados minuciosamente a partir de fitoextractos vegetales de producción propia, combinados con nuestros aceites esenciales puros e hidrolatos destilados en nuestro laboratorio. Además, el orgullo de haber representado a Bahía Blanca y a la Argentina (junto a cuatro jaboneras increíbles) en el Día Internacional del Jabón, consolidó nuestra pasión por la jabonería artesanal.
Autoridad Técnica y Conciencia Cooperativa


La experiencia acumulada nos llevó a reunirnos con increíbles personas. En 2019, fui invitada a formar parte de la creación de ACNA (Asociación Cosmética Natural Argentina), donde me desempeño hasta el día de la fecha como Referente del Área Técnica. Desde allí, asesoramos junto a mis compañeras, a emprendedores y a funcionarios municipales, provinciales y nacionales en la creación de marcos regulatorios para habilitar la cosmética natural a baja escala.
Además, creo fórmulas de autor y asesoro a clientes que buscan habilitar sus productos en laboratorios bajo normativas ANMAT.
Desde el 2023, profundizamos nuestro impacto social siendo socios de la cooperativa PROCAFI (Productores Cooperativos Argentinos de Fitopreparados) junto a nuestros amigos de El Destilador. Juntos trabajamos para darle valor agregado a cultivos ociosos de todo el país, transformándolos en recursos nobles y sustentables.
Nuestra Academia: Formando la Próxima Generación

Toda esta ciencia artesanal decidimos compartirla. Creamos nuestra propia Academia de Formación en Cosmética Natural, donde dicto clases como docente de 6 cursos especializados de alta calidad (con videos exclusivos y acompañamiento diario en Telegram) o en formato de manuales de estudio independientes. Formamos en:
- Fitoextractos
- Buenas Prácticas de Manufactura en Cosmética a Pequeña Escala
- Sistemas Conservantes (Buffers, boosters, quelantes y conservantes naturales)
- Inicio a la Cosmética Natural
- Cosmética Capilar
- Jabonería Artesanal
Hoy miro hacia atrás y agradezco profundamente el día que no tuvimos la plata para construir una casa tradicional. Si hubiésemos tenido ese dinero, Alma de Hornero seguramente no existiría. Por eso, cuando la vida te ponga trabas, fíjate bien: quizás ese problema es el que te está guiando hacia tu verdadero destino.
De la dificultad y de nuestra capacidad de resiliencia nació este universo de autor.
Al buscar el nombre barajamos "Alma de arcilla" o "Alma de tierra", hasta que miramos nuestras manos y lo entendimos: éramos nosotros cuatro, era nuestra esencia. Éramos Alma de Hornero.

Hoy, cada gin destilado, cada fermento, producto cosmético o curso diseñado lleva esa misma impronta: la paciencia de la naturaleza, el valor agregado de lo agroecológico, el rigor de la ciencia botánica y el amor de una familia que construyó su propio destino desde el barro. Un legado de conocimiento que hoy también compartimos e impulsamos a través de nuestra Academia de formación.
Bienvenidos a nuestra casa. Bienvenidos a la evolución de lo natural. Bienvenidos a Alma de Hornero.
